Revista Espacios y Memorias

“Sólo el Pueblo defiende al Pueblo”: La Toma 22 de Julio de La Bandera. - Revista Espacios & Memorias

jueves, 13 de abril de 2017

“Sólo el Pueblo defiende al Pueblo”: La Toma 22 de Julio de La Bandera.

Construcción de relaciones comunitarias y movimiento social.
Nicky Antonio Cerón Blau

Texto completo [Descargar]

El presente artículo analiza el proceso organizativo de la Toma 22 de Julio de 1980 desde dos perspectivas: en primer término, la propone como un hito en la rearticulación del movimiento popular en general y del movimiento de pobladores en particular; en segundo lugar, lo analiza en función de la teoría de los movimientos sociales en un diálogo crítico con las proposiciones que los sociólogos de SUR elaboraron sobre el movimiento de pobladores de los ochenta en Chile, particularmente en Santiago. En este sentido, el trabajo releva el desarrollo de relaciones sociales comunitarias como pilar de dinámicas de politización y movilización populares.


Palabras clave: movimiento de pobladores, movimiento social, relaciones sociales comunitarias.

Introducción

"Con el golpe cívico-militar de 1973, los espacios de libertad conquistados por el Movimiento de Pobladores (MDP) durante los años previos – que permitieron el desarrollo de experiencias avanzadas de autoorganización y autoeducación popular, como las desplegadas en el Campamento Nueva La Habana –, así como los espacios de participación democrática y canales de negociación abiertos hacia el Estado, fueron duramente reprimidos y desarticulados por la dictadura. Las posiciones políticas y simbólicas conquistadas por el MDP fueron atacadas duramente por la represión; “los pobladores fueron confinados al lugar físico que ocupaban, cercándolos y segregándolos –en mayor medida de lo que ya estaban– del resto de la ciudad”[1]. Tal reconfiguración, operó como un factor disolvente del tejido social construido durante las décadas previas: en primer lugar, deterioró el espacio del desenvolvimiento de las relaciones sociales comunitarias (RSC) – en el sentido de la desarticulación violenta de las diversas expresiones de asociatividad popular, que se podrían caracterizar como “una forma de sociabilidad que tiende a la apropiación consciente por parte de sus integrantes de sus medios de existencia, a la deliberación y al consenso de los propósitos colectivos”[2] – espacio que, siempre en relación con la totalidad del sistema de dominación, está enraizado al interior de las comunidades (en este caso, urbanas, como campamentos y poblaciones) siendo la base material del desarrollo político de estas, en tanto que espacio idóneo para el despliegue potencial del ser social de sus componentes, así como para la construcción de su poder como actor social.[3]" ...





[1] Mónica Iglesias Vásquez. Rompiendo el cerco. El movimiento de pobladores contra la dictadura. Ediciones Radio Universidad de Chile, Santiago, 2011, p. 59.
[2] Mónica Iglesias Vásquez. Volver a la “comunidad” con Karl Marx. Una revisión crítica de la dicotomía comunidad-sociedad, Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 17, nº 34. Segundo semestre de 2015, Universidad de Sevilla, p. 130.
[3] Planteo aquí el despliegue potencial del ‘ser social’ en tanto que desarrollo de RSC que, en un contexto neoliberal impulsor de profundos procesos de individuación, se erigen como prácticas sociales contrahegemónicas o al menos divergentes, y que articuladas en instancias organizativas populares como asambleas, comités de sin casa, etc., tienden al desarrollo de dinámicas relacionales que constituyen ejercicios de construcción de poder. Con respecto a la noción de ‘ser social o genérico’, véase: La cuestión judía; El trabajo enajenado (incluido en Los Manuscritos de París); y Glosas críticas al artículo “El rey de Prusia y la reforma social. Por un prusiano”, todos en Carlos Marx. Escritos de juventud, FCE, México, 1982. Sobre el concepto de poder abordado aquí, véase: Hannah Arendt. La condición humana, Paidós, Buenos Aires, 2003, cap. V.    

Cómo citar: